lunes, 29 de septiembre de 2008

Apolíticos

Impecable análisis el que hace Félix Soria de la encuesta de intención de voto que presenta el diario Público en su edición de hoy. Aunque seguramente no lo menciona por obvio, yo sólo añadiría que, a grandes rasgos, lo que el PSOE pierde es lo que ganan IU, ERC y BNG. El voto útil vuelve a casa.

Por lo demás, estoy de acuerdo con Félix en que la ignorancia y la desidia, con toda probabilidad interesadamente cultivadas ambas, son lo que inclina a esa parte oscilante del electorado a optar, cuando lo hacen, por formaciones de derecha. Con respecto al apoliticismo, recuerdo dos frases reveladoras. Una la pronunciaba José Sazatornil en una película de Berlanga (La escopeta nacional, tal vez), cuando afirmaba, enfático, "yo, como mi padre, apolítico; de derechas de toda la vida". La otra es del Insigne Anterior Jefe del Estado: "Usted haga como yo: no se meta en política".

Algunos de mis conocidos piensan de esa manera: asocian
política con izquierda, con subversión y, más recientemente, con corrupción. Por eso, según ellos lo ven, la gente tranquila, normal, la del orden natural de las cosas, se desentiende de la política... y vota al PP.

Copio, para guardarlo, el último párrafo del artículo de Félix, quien lo incluye al final de su post en forma de nota a pie de página:
"El apoliticismo (o nihilismo político) es uno de los mejores banderines de enganche de los conservadores. Frases como "a mi no me interesa la política", "todos los políticos son iguales" o "la política es un engañabobos" reflejan escaso o nulo sentido de colectividad, lavados de manos o simple egoísmo, entre otras cosas. La persona que dice ser apolítica llega a estar convencida de que su opinión o su voto es inútil y sin decirlo, ni quizá pensarlo, da alas a quienes preferirían que las decisiones que afectan a todos las tomara un grupo de elegidos por el dedo de dios... o de las armas. Los apolíticos, aunque no lo sepan o lo callen, también hacen política. Durante el franquismo, el mejor pilar del régimen fue el apoliticismo, cuya representación ostentaba la sacralizada mayoría silenciosa, a la que todavía hoy recurren quienes quieren hacer y deshacer a su antojo."

1 comentario:

Δίmορfoς dijo...

Depende del tipo de nihilismo.
Y claro que la política no es inútil , pero en su aplicación siempre es mejorable. Por eso los bobos somos necesarios.