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viernes, 21 de agosto de 2009

420 euros para todos

"-Buenas. Que venía por lo de los cuatrocientos veinte euros.
-Ah, muy bien. A ver: ¿Tiene usted empleo?
-Pues no.
-¿Y cobra usted algún dinero en concepto de subsidio?
-Pues tampoco.
-¿Algún ingreso extra, alguna otra renta?
-No, nada.
-Vale. Pues firme aquí y ya tiene usted ingresados los cuatrocientos veinte euros de este mes.
-Pues muy bien, muchas gracias. Adiós, buenos días."

¿No les parece que así debería ser?

Pues no va a ser así. Resulta que, si se ha quedado sin subsidio antes del 1 de agosto (o de julio, o incluso de junio), usted no va a ser beneficiario de esa ayuda.

Qué quieren que les diga, a mí me parece que la medida debe ser de aplicación a todos los trabajadores desempleados y sin subsidio, sin excepción. Y, si hay que establecer prioridades, la persona que debe ser la primera en cobrar esta prestación es la que lleve más tiempo sin ningún ingreso. Parece de cajón, ¿no?

Todo ello dicho sin dejar de apreciar la justicia y la valentía, así como lo insólito de la medida adoptada por el Gobierno, tal como escribe Félix Soria ayer en su blog. Pero, caramba, es que parece que nunca la hacemos completa, hombre.

jueves, 9 de octubre de 2008

Era la SIM

Compré en mayo un nuevo teléfono móvil (me gusta más decir "portátil", pero no me entiende nadie...), un Sony Ericsson modelo W910i. Según análisis y comparativas que había leído, era un buen aparato que destacaba, entre otras cosas, por la duración de la batería. Mi decepción fue grande cuando constaté que ésta se limitaba a dos días escasos, usando muy poco el terminal.

En foros y en la página de Sony Ericsson me recomendaron desactivar el "3G" y el "Bluetooth", y disminuir al mínimo la luminosidad de la pantalla. Ni por ésas. Me comentaron entonces que el fallo debía estar en el propio aparato, porque a nadie le ocurría lo mismo.

Llegué a cambiar la batería por otra nueva, con idéntico resultado.

Así que me armé de valor y, el pasado jueves día 2, por la tarde, me acerqué a la tienda en donde lo había comprado, Telecor (El Corte Inglés) con la intención de devolverlo y cambiarlo por otro igual, convencido como estaba de que mi terminal "había salido malo".

Allí me dijeron que no podrían cambiarlo porque habían transcurrido más de quince días desde la compra. Me dieron el número del servicio técnico de Sony Ericsson y me ofrecieron otro terminal de sustitución para el caso de que tuviera que enviarlo para su reparación.

De repente, a la dependienta se le ocurrió preguntarme por la antigüedad de la SIM, la tarjetita que lleva el "chip". "Más de diez años", le dije. "Entonces es posible que sea de eso".

En diez minutos, que aproveché para copiar la agenda al teléfono, tenía un duplicado de la tarjeta. Sólo me costó 4.50 euros.

Por la mañana del viernes 3 puse el terminal a cargar. Y la carga de la batería ha durado hasta hace una hora: Prácticamente, seis días.

Era la SIM.

Como también hay que dejar constancia de las cosas positivas, cuento esto aquí por si a alguien le pasa algo similar.