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lunes, 12 de julio de 2010

Ana, Berto y Queen

Sí, está claro que no tengo madera de periodista de raza. Poner aquí una entrada significa dejar constancia de algo que me haya impactado especialmente. Y, ya ven, con la que está cayendo, ni el mundial de fútbol, ni los vaivenes de la política, ni la omnipresente crisis y sus múltiples caras y consecuencias me proporcionan el impulso necesario para romper mi rutina y gastar algo de tiempo en poner por escrito, a la vista de todos, lo que pienso de eso. Tiene que tratarse de algo que me indigne especialmente, me parezca extraordinario o, como en este caso, conmueva alguna de las fibras que mantienen al día mi tono emocional. O algo así.

El pasado jueves, día 8, la Sexta emitió la última entrega del programa de Buenafuente por esta temporada. Con tal motivo, Berto Romero y Ana Morgade, acompañados de sus habituales guitarrista y percusionista, de los músicos de la excelente banda del programa y de alguien más que verán en el vídeo, representaron una edición especial de su sección "Doblao Flamenco". Me sobrecogió, la verdad. Por encima de la habitual coña, con ese desparpajo que hace que nadie se enfade aunque se-rían-respetuosamente de esencias que, en otro contexto, harían levantar en armas a los guardianes de la pureza y lo políticamente correcto, por encima de las limitaciones técnicas de Berto y Ana (que no de los demás músicos), esta vez hay algo de mucho más calado. Hay música, hay pellizco, hay leyenda. Hay reconocimento.

No sé cómo editar el vídeo, así que, para saltar lo que no procede, vayan directamente al minuto 1:33



Y ya escribiré algo más cuando tenga tiempo y ganas.


miércoles, 2 de diciembre de 2009

Músicos sin apoyo

Increíble. La noticia de El País de ayer, en la que se da cuenta de la manifestación que protagonizaron unos cuantos músicos frente al Ministerio de Industria para exigir de éste que tome medidas drásticas para "proteger a la industria musical", había alcanzado, a las 19:00 horas, la friolera de 1330 comentarios... ¡y la mayoría en contra de los músicos!

martes, 29 de septiembre de 2009

Matilda

¿No querían saber de qué va la canción del anuncio de Orange? Pues aquí llevan la letra de la canción "Waltzing Matilda", junto con algunos datos acerca de ella.




domingo, 27 de septiembre de 2009

Neil & Paul

En El Detonador, "un blog sobre música" alojado en Público, he encontrado esto:



Sí, ya sé que ver a McCartney haciendo el ganso da un poquito de vergüenza ajena; pero qué le voy a hacer, soy fan.

viernes, 26 de junio de 2009

Michael Jackson

Estoy enterándome por Radio 5 de que Michael Jackson acaba de morir, antes de cumplir los 51. Es curioso, nunca fue uno de mis músicos de cabecera, pese a que algunas de sus canciones están entre las que puedo escuchar sin esfuerzo; sin embargo, oigo los comentarios de los contertulios de 24 Horas y me invade una sensación similar (no tanto, pero casi) a la que me acometió cuando murió Javier Ortiz: es el fin de algo importante, el cambio de un mundo a otro, un mundo en el cual ya no somos inmortales.

Nos queda poco tiempo. Hay que cambiar las cosas, combatir la resignación, no permitir que nos engañen ni que nos roben. Luchar, disfrutar, amar. Ahora. Que para luego es tarde.

miércoles, 24 de junio de 2009

Unicaja rectifica

Bueno, parece que, a veces, las campañas sirven para algo. El Johnny no se cierra.

viernes, 19 de junio de 2009

¡El Johnny no se cierra!

Junto con mis hermanos, cuando éramos músicos y teníamos una banda, toqué en el Colegio Mayor San Juan Evangelista (El Johnny) hacia octubre de 1977, fascinado al pisar como artista el escenario sobre el que, fascinado como espectador, había visto tocar a tantas estrellas desde que llegara a Madrid, cinco años antes. Para mí, guitarrista de provincias con ínfulas, el Johnny era una de las catedrales (la otra era la sala Zeleste, de Barcelona; allí no llegué) de la música alternativa española, y tocar en su auditorio significaba poco menos que La Consagración. No, claro, no lo era, ni mucho menos; pero éramos tan jóvenes...

Vía A Sueldo De Moscú, acabo de enterarme de que Unicaja, propietaria del Colegio, quiere cerrarlo. Y hay ya una iniciativa en contra de esta decisión: en esta página pueden adherirse para manifestar su rechazo. ¡El Johnny no se cierra!

miércoles, 25 de marzo de 2009

Juanje

Mi viejo amigo Juan Jesús García, incombustible cronista de la actualidad musical granadina, tiene blog. A saber por qué lo habrá titulado "No hay futuro". Al blogroll con él.

jueves, 19 de marzo de 2009

Tres avisos contra la privacidad de las comunicaciones

La Ley de los Tres Avisos, procedimiento en virtud del cual los proveedores de Internet (ISP) cortarían el acceso a la red tras advertir en tres ocasiones al usuario de que ha sido pillado descargando material informático protegido por derechos de autor, encuentra en Francia problemas para su implantación, a pesar de estar a punto de ser puesta en marcha, por el elevado coste que supone.

En Irlanda, los proveedores han manifestado su voluntad de no monitorizar el tráfico de sus clientes, alegando que la privacidad de las comunicaciones está garantizada por las legislaciones irlandesa y europea. Por lo tanto, no aplicarán restricción alguna al intercambio de archivos entre sus usuarios.

¿Y en España? Según la Asociación de Internautas, la aplicación de medidas de este tipo provocaría la baja inmediata de un buen número de clientes de banda ancha, pero parece que, por el momento, este efecto no preocupa a las empresas suministradoras, dispuestas a plegarse a las exigencias de la SGAE.

Y todo ello, a pesar de las sucesivas sentencias que establecen sin sombra de duda que enlazar a redes P2P no es delito si no existe ánimo de lucro. Como se pregunta Enrique Dans,
  1. ¿Cómo se puede seriamente discutir la implantación del sistema de tres avisos para penalizar algo que los jueces insisten que no es delito en nuestro país?
  2. Para proteger al negocio de venta de copias, y ante la insistencia de los jueces en considerarlo legal de manera contraria a sus intereses, el gobierno no dudará en nombrar otras autoridades competentes capaces de tomar decisiones sobre qué vulnera o no vulnera según ellos los derechos de propiedad intelectual, en convertir en ciberpolicías a las empresas de telecomunicaciones, o en vulnerar completamente un principio tan básico como la neutralidad de la red. O por supuesto, en pasar por encima de la Constitución.
  3. Si el ministro de cultura defiende al lobby de los derechos de autor, y el de industria está dispuesto a entregar a las empresas de telecomunicaciones la neutralidad de la red, ¿quién defiende los intereses de los ciudadanos?
Y pensar que yo pagaría gustoso por descargar música y películas si se vendieran en la red a precios razonables y no, como pretende la industria del ramo, a los mismos precios que si las comprara en el hipermercado...


13:42 Actualización:
Kriptópolis ve una fácil (y discutible) manera de cortar el tráfico P2P sin necesidad de monitorizar el tráfico ni, por lo tanto, violar el secreto de las comunicaciones de los usuarios:
"Simplemente prohibiendo las conexiones entrantes desde Internet hacia el usuario. Un par de simples reglas en los firewalls o ACLs en los routers ya existentes."
Claro que también nos proveen de herramientas para darnos de baja si, finalmente, nuestro ISP acepta "controlar el acceso de sus usuarios a las redes de intercambio (P2P)"


miércoles, 18 de marzo de 2009

PP Esperience

Y, ya que estoy con "El Detonador", vean lo que me he encontrado allí:



Como dice Marcos, los vídeos de este tipo suelen ser bastante cutres, pero éste está muy conseguido.

¿Qué habría pasado si...?

Jesús Miguel Marcos mantiene, alojado en Público, un blog en el que habla de música. Hoy se pregunta si las injerencias de las compañías discográficas en el trabajo de los músicos cuyas obras editan son siempre necesariamente perniciosas, y pone como ejemplo, entre otros, al Bruce Springsteen de "Dancin' in the dark".

Sin querer ponerme al nivel del Boss, claro está, he escrito un comentario al post con mi experiencia personal al respecto, que paso a reproducirles (con algún pequeño añadido):

"Hace algo más de treinta años llevé una maqueta con mi música a una afamada discográfica madrileña que, por medio de un representante que tenían en mi pueblo, me había comunicado su posible interés en publicarla. La cinta contenía cinco o seis canciones interpretadas en directo por mi banda; eran canciones largas (alguna andaba por los veinte minutos), de un rock sinfónico con toques andaluces.

El jefe de la cosa me dijo que allí había material aprovechable; si cortábamos tal y cual pasaje y hacíamos con ello varias canciones de tres o cuatro minutos, alguna podría funcionar. Le dije que ni de coña: mi música no se tocaba. El hombre me explicó que las canciones largas no eran radiables, que sin radio el disco no se vendería, y que él quería grabar discos para venderlos, no para "comérselos con patatas". Insistí en que se grababan las canciones como eran o no se grababan. Y me marché muy digno, con mi maqueta bajo el brazo y sin disco.

Nunca me he arrepentido de aquella decisión, pero alguna vez he pensado en lo diferente que habría sido mi vida y la de algunas otras personas si hubiera aceptado el criterio de aquel vehemente productor que, hoy por hoy, ya no me parece tan errado como me pareció entonces. Lo cierto es que aquella "exigencia" y mi "dignidad" de entonces me permiten ahora hablar de aquel disco que nunca fue grabado, y hasta conservar algunos nostálgicos "fans" que recuerdan aquellas canciones con más cariño que yo... seguramente porque no pueden volver a oírlas. Si el disco hubiera salido al mercado con la música tal como yo la quería, tal vez hoy andaría escondiéndome por las esquinas, avergonzado de ser el responsable de tamaño peñazo."

No es porque sea importante pero, si me lo piden, les digo de qué discográfica se trataba y quién era el "vehemente productor".

miércoles, 14 de enero de 2009

Jingle Waves

Ya saben ustedes cuánto me gustan estos inútiles pero encantadores ejercicios de música imposible.



Es un poco antiguo, pero acabo de verlo en la página de Josu Mezo. Y no he podido resistirme a guardarlo aquí.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Jack Bruce

Estaba leyendo la prensa (es un decir: en la Red) con Radio 5 sonando a la vez, como hago todas las mañanas, cuando, en una canción de esas que intercalan para rellenar, me ha parecido reconocer en el bajo, que sonaba algo fuerte en la producción, una frase familiar que me ha llevado a los viejos tiempos de Live Cream. He prestado oídos al tema y, sí, era el viejo Jack Bruce cantando con una voz algo más alta de tono que antes, pero inconfundible.

Es lo que tiene esto de Internet. Inmediatamente me he ido a Google y he tecleado una frase de la canción que estaba sonando aún, y el nombre del bajista. Y ahí está: se trata de Dancing on air, una de las canciones del álbum de 1980 I've always wanted to do this. Lo mejor del asunto es que, gracias a esta casualidad, he encontrado la página oficial de Bruce, el bajista cantante que, junto con Clapton y Baker, es el culpable de que hoy yo sea quien soy y viva como vivo. Había dejado su pista hace mucho tiempo y ahora, gracias a Internet (y a Radio 5), la recupero.

Adoro Internet.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Música y dinero

En su otro blog, Ismael Valladolid traduce este artículo de Tom Whitwell en el que se aborda el cambio profundo que ya se está produciendo en el mercado de la música, con las resistencias que conocemos, desde un encuadre algo diferente: ¿dónde está escrito que las estrellas del rock deben ser asquerosamente ricas?

Me llama la atención el planteamiento de esa forma nueva de ganar dinero vendiendo, por medio de la comunicación directa, productos exclusivos a los true fans. A quienes, claro está, se supone también con el riñón bien forrado.

Con algo menos de elitismo, puede parecerse a aquello de publicar los discos en dos ediciones: rústica, en formato mp3 y CD pequeño en funda de cartón,
a cuatro o cinco euros el ejemplar. Y de lujo, con fotos, libros, vídeos, entradas, acceso a productos exclusivos, etc., al precio que sea: los true fans siempre pagan.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Arroz Boss

A Lucien de Peiro le gusta la paella, sospecho:

"Continuemos con la comparativa gastronómica, un poco sui géneris. «Ella elle l'a» no es un producto despreciable, simplemente es una hamburguesa musical facturada por una cadena multinacional. Comida rápida. Nada obliga a que disguste por sí misma, pero es una hamburguesa de las que se producen como churros, mezclando tramposamente las partes menos nobles de la carne con todo tipo de ingredientes que fomentan la adicción, como el azúcar (1). Coldplay sería un huevo frito; también es comida rápida pero presume de una naturalidad y honestidad culinaria sin pretensiones que le favorece. Bruce Springsteen, por ejemplo, sería como una paella; es una fórmula más que trillada, como el huevo frito, y no aporta nada nuevo, pero no le hace falta, porque es tan sabrosa como perdurable. A veces no le coge el punto al arroz, pero cuando lo clava está para chuparse los dedos."
Visto en el blog A Sueldo de Moscú, vía Las Ideas. El post completo está aquí.

viernes, 8 de agosto de 2008

Boabbian Rhapsody

Miren lo que he visto en la página de Nacho de la Fuente:



Él lo encontró en DanielTercero.net, y yo no tengo más remedio que "guardarlo" aquí. En cuanto a ese "guiño" hacia el minuto 3:50... bueno, son australianos...

miércoles, 9 de julio de 2008

Tenor-ion

Nacho de la Fuente (La Huella Digital) ha vuelto con ganas. Este "nuevo instrumento musical", que aparece reseñado en su blog, es mencionado también en MigraMundo, uno de sus blogs favoritos.



Se trata del "Tenori-On" y es realmente imaginativo, aunque parece basarse en el "roll" de los secuenciadores midi clásicos.

viernes, 4 de julio de 2008

Mesa de mezclas portátil

En Libro de Notas (2 de julio de 2008) he visto referencia a un artículo de Antonio Delgado, publicado en Consumer Eroski, sobre un nuevo estándar en audio comprimido, el mt9, que, en palabras del autor, no sólo viene a competir con el mp3 "de toda la vida", sino que

"se caracteriza por ofrecer un ecualizador de seis pistas en las cuales se pueden insertar diferentes instrumentos musicales.

Las seis pistas del formato son las dedicadas a la voz, coros, piano, guitarra, base y batería. Estos canales independientes se reproducen de manera simultánea. La ventaja radica en que los usuarios pueden modificar el volumen de cada canal de forma independiente en cada una de las pistas de la canción."

Es decir, al parecer, este formato trae al alcance del usuario la capacidad de remezclar (que no ecualizar) seis pistas, de modo que convierte al "reproductor de mp3" convencional en una auténtica "mesa de mezclas". Era de ley incluirlo aquí.

miércoles, 25 de junio de 2008

Más sobre "el precio de la cultura"

Ayer olvidé incluir en la anotación "El futuro de los vendedores" la referencia al artículo de Enrique Dans en el que me inspiré para alguna de las cosas que allí escribí. En su artículo, y haciéndose eco de un post del blog de Seth Godin, Dans escribía acerca del precio que debería tener un archivo musical o de vídeo descargado, y lo hacía con mucha más claridad que yo (negritas mías):
"...los ejecutivos de la industria, como ha ocurrido ya en muchas otras, mantienen sus referencias de precio conocidas y pretenden situar el precio final en magnitudes cercanas a lo que el cliente conocía, para así engordar sus márgenes todo lo posible con el brutal descenso de los costes. Ante tal barbaridad, el cliente reacciona dejándose querer por el atractivo del canal irregular, en el que el precio del producto es próximo a cero (no es cero si imputamos correctamente el tiempo necesario, los costes de ancho de banda, etc. que el cliente percibe en muchos casos como inexistentes). El resultado es que la industria desaprovecha la oportunidad de fijar un precio disuasorio para el canal irregular..."
Por cierto, la noticia que cuenta Dans en su anotación de hoy es de las que pueden dar para muchas celebraciones...

martes, 24 de junio de 2008

El futuro de los vendedores

Francis ha dejado un comentario en mi anotación del pasado día 19. Comoquiera que es el primer comentario "serio" que recibe este blog, me hace ilusión anotar esta respuesta en un nuevo post, en vez de hacerlo en los comentarios del mencionado.

Bueno, no es realmente una respuesta; más bien, una ampliación a lo allí expuesto, que no pasaba de ser una referencia a un artículo de Pepe Cervera en su blog, alojado en 20minutos, Retiario, que recomiendo. Por lo demás, lo que cuento lo he aprendido en blogs como el del propio Cervera, el de David Bravo, el de Ismael Valladolid, el de Enrique Dans... En fin, ahí, a la derecha, está el blogroll.



En los DVD comerciales de cine, las películas suelen venir precedidas de dos o tres trailers, que no son sino publicidad de otros productos de la empresa cinematográfica. Por su parte, en los que vienen de regalo o a bajo precio con periódicos y revistas, aparecen logotipos, eslóganes e, incluso, clips publicitarios de las empresas que los patrocinan. Y no he visto a nadie protestar contra eso.

En los CD de música, un jingle publicitario quedaría un poco más chusco (ah, aquellos tiempos del "está como nunca el coñac que mejor sabe"), pero sería fácilmente saltable a la hora de escucharlos. Por lo demás, también son regalados o vendidos baratos por periódicos y revistas, con los correspondientes logos de los sponsors bien visibles en la carpeta, y no pasa nada. Creo que fue Prince quien, recientemente, regaló su último trabajo con un periódico británico. Sólo se enfadó la Industria, claro.

En cualquier caso, no creo que la intención de Cervera sea recomendar a las compañías discográficas que busquen la forma de abaratar los CD y DVD para continuar manteniendo la estructura del mercado cultural tal como es ahora, con soportes físicos grandes, contaminantes y perecederos. La forma en que la gente accede en la actualidad a los productos culturales es mucho más abierta y directa. Ahora, por ejemplo, es más corriente escuchar música en los reproductores de mp3; y canciones sueltas, en lugar de elepés (¿se puede decir así, ahora?) de doce o catorce canciones. Ya no es imprescindible alinear los CD en el estante, con los lomos de sus impactantes carátulas convenientemente colocados por orden alfabético. Ahora, en un disco duro multimedia de los que se venden por 100 euros, y en el que se puede grabar y borrar cuantas veces se desee, caben cómodamente unas 100.000 (sí, cien mil) canciones. A doce o catorce canciones por disco, unos 7.000 (siete mil) discos. Muchos discos para el estante. Sin meternos necesariamente en mulas ni torrentes (cosa que en España, aún, no es ilegal), se podría comprar el disco (barato, o regalado) y pasarlo a mp3, o comprar el archivo directamente, grabarlo en el disco duro y escucharlo tan ricamente, tumbados en el sofá y a golpe de mando a distancia. O con los auriculares del reproductor portátil, en cualquier sitio. Todo ello, si fuera a un precio asequible.

Pagar 25 euros por un CD recién salido al mercado no es razonable, salvo para el directivo de la compañía discográfica y para el que vende los discos en la tienda (o para los fans coleccionistas recalcitrantes entre los cuales, para algún que otro monstruo, infortunadamente me encuentro; cosas de la edad), cuando luego va a ser escuchado siempre en formato mp3. Pero, ¿y si los CD originales costaran 2 ó 3 euros? Imaginen, dentro de una funda de cartón con su portada, su contraportada con los créditos (...y el logo de la empresa patrocinadora), un CD “de los pequeños” (8 centímetros), con sus catorce canciones (a un bitrate de 320 kbps, que ofrece una calidad de sonido más que aceptable, en los 184 megas que entran en un disco de éstos, se pueden meter unas 25 canciones de 4 minutos...) Es decir, por el precio actual de un CD, podrían comprar ocho o diez de éstos. Y, tras pasarlos al reproductor de mp3 o al disco duro multimedia, guardados en una caja no supondrían mayor problema de espacio. ¿Y quién va a comprar a un vendedor ambulante un CD pirata (éste sí que lo es) mal copiado, sin carátula ni serigrafía, cuando puede comprar un original por el mismo precio? ¿Pondría ese comprador alguna objeción a la presencia de publicidad en la contraportada del disco?

Por otro lado, si compramos las canciones directamente para descargarlas en nuestro ordenador, desde un sitio oficial, ni siquiera tenemos que almacenar discos por ahí. ¿El precio? Desde luego, no a un euro la canción, ni a medio. Hay que tener en cuenta que un sitio de descargas no es un almacén de discos. En la venta de archivos no se entrega al comprador un objeto tangible, con forma y peso: basta con que el archivo esté en un servidor y el cliente lo descargue. No hay stocks que reponer, ni excedentes que almacenar o destruir, ni camiones para transportarlo todo en cajas de cartón, ni grandes superficies comerciales, ni pequeñas tiendas donde venderlo. Todo ese ahorro debe repercutir en el precio final.

En cualquiera de sus formas, comprar música puede salir mucho más barato. Según clama la Industria, las descargas ilegales representan “millones de discos que se quedan sin vender”. Ellos llaman a esto pérdidas, pero es una falacia: una persona que se baja quince o veinte discos al mes no dispone, habitualmente, de los 500 euros mensuales que tal compra le supondría. ¿Cuánto dinero sería normal gastarse al mes en música? ¿50 euros? ¿Cuántos compradores se gastarían esa cantidad? Imaginen ahora que comprar una canción en un sitio oficial supusiera un gasto razonable. Digamos, diez céntimos de euro por canción. Y volvamos a los “millones de descargas”. Resten los que se bajan canciones sólo porque salen gratis: a fin de cuentas, ésos no comprarían discos aunque no pudieran descargarlos (y de los restantes, muchos tampoco lo harían porque no podrían). Multipliquen los que quedan. ¿Cuántos millones salen?

¿No es mejor vender un millón de canciones a diez céntimos cada una, que diez mil a un euro?