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miércoles, 10 de marzo de 2010

No tengo plan de pensiones

La rentabilidad intrínseca de un plan privado de pensiones (para quien lo suscribe, quiero decir; para el banco o la aseguradora que lo ofrece es otra cosa) es nula o casi; equivalente, en todo caso, a la que puede obtenerse ingresando las aportaciones en una cuenta “de alta remuneración” de esas verdes o naranjas. Su verdadero atractivo para el suscriptor es la deducción que pueda practicar en su declaración anual de la renta. Es decir, son planes rentables porque, en definitiva, están financiados con dinero público; sí, dinero que las arcas públicas dejan de ingresar y que, por lo tanto, tendrán que detraer de otros fines si no se incrementa la recaudación en cantidad equivalente. Y son tanto más rentables cuanto más dinero puede ponerse en ellos, lo cual favorece fiscalmente, una vez más, a las rentas más altas

Ya sé que la de las pensiones y la de los presupuestos generales son cajas diferentes. Pero parece claro que siempre hay dinero público para financiar las pensiones privadas. Y que nadie, salvo algún economista de izquierda, cuestiona esa realidad.

Hasta ayer, eran los bancos, cajas y aseguradoras quienes metían miedo al contribuyente con el coco de “cuando te jubiles la pensión no te va a llegar”. Pura lógica comercial, publicidad para incrementar su cartera de clientes y su cuenta de resultados. Normal.

Pero que venga ahora todo un Ministro de Trabajo (refrendado esta mañana por toda una Vicepresidenta Primera) a recomendar que suscribamos un plan privado de pensiones me parece no sólo preocupante, sino un verdadero sarcasmo. Porque, con la que está cayendo, el que aún no se ha metido en uno es, cuestiones ideológicas aparte, porque, sencillamente, no puede restar de sus temblorosos ingresos la cantidad necesaria para hacer una aportación periódica algo más que testimonial a ningún plan.

martes, 6 de octubre de 2009

Prejubilación I

En mi empresa, a mi pesar y con mi oposición, se empieza a hablar de prejubilaciones.

Comoquiera que el asunto no es, como algunos creen, "un chollo, tío: cobras lo mismo y estás en tu casa, tan ricamente, tocándote los perendengues", pego aquí la primera entrega de la que, por desgracia, va a ser una serie recurrente en este blog en los próximos tiempos.
"Pero, ¿qué es una prejubilación? Pues amigos, siento deciros que dicho concepto no existe en nuestro Derecho. No hay una categoría en la Seguridad Social para los prejubilados. No existen. Los prejubilados son, generalmente, desempleados.
...
"Podemos definir la prejubilación, de un modo por tanto no jurídico, como aquella situación en la que se encuentra un trabajador que ha llegado a un convenio con la empresa para finiquitar su vinculo laboral y que, la misma, en compensación por ello, llega a unos acuerdos indemnizatorios que se prorrogan en el tiempo, más allá de la clásica indemnización puntual. De este modo, el trabajador cobra un complemento de la empresa a su prestación o subsidio por desempleo, que le garantiza un porcentaje x (el 80, el 90, el 100%) de lo que venía ganando entre todos los conceptos (prestaciones, subsidios y el ingreso privado citado). Dentro de dicho acuerdo se suele contemplar que la empresa le abone también una cantidad determinada para llegar a un convenio con la Seguridad Social y para que, cuando llegue la edad en que pueda jubilarse sus ingresos no desfallezcan. El trabajador, digámoslo así, recibe una pensión privada por parte de la empresa, en tanto en cuanto no pueda jubilarse definitivamnete."

Más información en
El Blog Salmón, en donde hay, también, unos cuantos enlaces interesantes sobre el mismo tema.

jueves, 1 de octubre de 2009

Escandaloso

Con tres millones de euros al año pueden hacerse muchas cosas. Desde contratar a cien trabajadores con un sueldo más que digno, hasta financiar unas cuantas empresas que generen empleo y riqueza y tal.

Lo que a mí, sin embargo, más me atrapa es preguntarme ¿para qué necesita, qué hace una sola persona con esa burrada de dinero al año? Alguien que lleva años, además, ingresando anualmente una cantidad muy superior a ésa debe tener unos ahorrillos suficientes para permitirle vivir más que holgadamente, no sé, unas diez o doce vidas. ¿Es realmente necesario compensarle la pérdida de ingresos que va a experimentar al prejubilarse?

Cuando llegamos a estas cantidades, mareantes por lo inabarcables que son para "la gente normal", me hace gracia imaginar el regateo:

"-Dos millones, te doy.
-Ni de coña. Cuatro o ni hablamos.
-Venga, a ver, dos y medio y firmamos ahora mismo.
-Tres ochocientos.
-Jo, tío, sí que eres duro, tú. Dos setecientos.
-Venga, va, ni pa ti ni pa mi: tres y medio.
..."

El margen de cien mil euros arriba o abajo ya es una cantidad desorbitada. A cualquiera le dicen que va a percibir una pensión anual de sólo la tercera parte de eso y da palmas con las orejas. Y estos tíos hablando de millones.

Y fíjense que no he mencionado la posible procedencia (pública) de ese dinero, que eso ya...