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jueves, 18 de agosto de 2011

Impuestos en Europa

Otro gráfico molón: ¿Cuánto se paga de impuestos en cada país de Europa?

Como el anterior, lo he visto en un tuit de Alberto Garzón.

martes, 13 de julio de 2010

El mundo al revés

¿Ven ustedes? Esto sí que me mueve a escribir. Según los técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA), que manejan datos de la Agencia Tributaria, los asalariados y pensionistas españoles declaran, de media, 7.200 euros más al año que los autónomos, los pequeños empresarios y los "microempresarios": albañiles, fontaneros, chapucillas... ya saben, ese "hombre tan apañado que lleva el mantenimiento de mi empresa por cuatro duros, que me cobra sin factura porque está en paro, el pobre".

Lean, lean. Los comentarios de la noticia de Público no tienen desperdicio.


sábado, 22 de mayo de 2010

Ingresos y gastos

En El País, vía Escolar, interesante artículo sobre gastos e ingresos públicos, impuestos y redistribución de renta. Lo guardo, para posibles futuras referencias.

martes, 18 de mayo de 2010

Privilegiados funcionarios

Mi hermano Manuel me envía este texto firmado por Gustavo Vidal Manzanares. Ni en su blog ni en sus columnas de El Plural (aquí, la última, publicada ayer) he encontrado el texto en cuestión, de modo que no puedo dejar enlace al mismo. Por su interés, y comoquiera que refleja también la que podríamos llama "parte sentimental" del asunto, aquí va:
Funcionarios públicos y sueldos congelados

En 1956, Dolores Medio escribió “Funcionario público”, novela desgarrada donde se narran las penurias de Pablo Marín, funcionario atado a un sueldo mísero que malvivía en un cuartucho junto a su mujer.
Tras las décadas siguientes de desarrollo, la figura del empleado público casi indigente, trasunto del cesante de novelón galdosiano, fue poco a poco hundiéndose en el olvido.
Pero en los últimos días, la cloaca política y mediática neoliberal ha babeado de placer
ante los ecos de una posible congelación salarial a los funcionarios. Sin embargo, nada
sería más injusto que pasar la factura de la crisis a este colectivo.
Así, en los momentos de hervor económico y ladrillazo, un encofrador podía duplicar el sueldo de un Técnico Superior de la Administración, y para conseguir que un albañil
viniera a casa había, poco menos, que apuntarse en una lista de espera y cruzar los
dedos.
Mientras los funcionarios perdían poder adquisitivo y realizaban malabarismos contables con el sueldo, miles de paletos de eructo, puti club y caspa montaban una constructora y juntaban billetes de quinientos euros como cromos. Legiones de jóvenes abandonaban los estudios y dejaban sus libros escolares criando polvo mientras se pavoneaban en coches refulgentes… ¿los funcionarios? Unos “pringaos, hombre, unos “pringaos”… ¿para qué estudiar?, ¿para qué invertir?, ¿para qué innovar?...

“España va bien”.

Y mientras tantos celebraban sus ganancias entre cubatas, risas, rayas de coca y “España va bien”, miles de hombres y mujeres habían inmolado sus mejores años junto a una taza de café cargado, un flexo y un temario de oposiciones. Con los codos clavados en una mesa, viendo la vida desfilar a través del claroscuro de un ventanal, a la espera del momento crucial y temible de los exámenes.

Pues bien, ahora resulta que, según los neoliberales, los efectos de aquellos excesos han de pagarlos los “privilegiados funcionarios”, precisamente el colectivo que apenas se benefició del auge económico y que, por supuesto, no provocó la crisis.

Según ese planteamiento no pidamos cuenta a las entidades bancarias que prestaron
dinero sin las debidas garantías. No pensemos que las ganancias obscenas de la especulación acabaron en paraísos fiscales. No indaguemos en ayuntamientos y comunidades que dilapidaron millones encargando obras absurdas que enriquecieron a empresarios. No, no… todo esto que lo paguen los funcionarios.

Sí, los funcionarios, aquellos “pringaos” durante los años del falso esplendor económico.

Sí, el juez que sacrificó como poco cinco años en una oposición terrorífica (aparte de los cinco de carrera) para ganar menos que muchos fontaneros. Sí, los miles de opositores que hubieron de recurrir al Lexatín, el policía que se juega la vida por mil quinientos euros mensuales, el auxiliar que no gana más de novecientos… ¡resulta que estos han de pagar la crisis y son unos “privilegiados”!

Gustavo Vidal Manzanares es jurista y escritor

viernes, 14 de mayo de 2010

Los ricos son los funcionarios

A través del blog de Roger Senserrich, que lo enlaza con esta frase
"los trabajadores públicos españoles están muy bien pagados a nivel comparado"
llego a este largo post de Kantor, también en Lorem Ipsum. Economía descarnada, neoliberalismo en estado (casi) puro. Hay que leerlo con tiempo por delante y con mucha tranquilidad, reprimiendo la indignación. Porque cosas como éstas
"Tenemos demasiados funcionarios, y ganan demasiado dinero. Mientras los trabajadores del sector privado han perdido cerca de un 10% de su poder adquisitivo en el último ciclo alcista (en parte por el efecto composición debido a la entrada de nuevos trabajadores, y en parte porque esos trabajadores han tirado a la baja de los salarios), los funcionarios públicos han ganado un 16% en sus salarios reales.

Por eso, en esta etapa de ajuste los primeros que deben pagar son los trabajadores del sector público, quienes no solo disfrutan de una total estabilidad en su empleo, sino además han disfrutado de una evolución salarial mejor que el resto del país."

"Por tanto, o bien damos un “gran salto hacia adelante” en productividad, cosa que no va a ocurrir, o tendremos que abaratar nuestros costes por el sencillo medio de ajustar oferta y demanda mediante flexibilidad en precios. Dado que la oferta laboral supera la demanda en cuatro millones y medio de personas, el lector se hace una idea de que los salarios reales tendrán que reducirse mucho para volver a un nivel de desempleo sostenible. Oferta y demanda, decía el loro economista.

Es decir, no se trata de “reforma laboral” o “reducción de salarios”; se trata de “reforma laboral para que se reduzcan los salarios”. Si no es eso, no funcionará."

"El trabajo no consiste en hacer cosas hermosas o espiritualmente satisfactorias, sino en cubrir las necesidades de otras personas, y en particular de esas que pueden pagar por ello. Es justo que un fontanero gane más que un licenciado en filología hispánica, ya que haber leído a Quevedo no mejora el bienestar de otras personas, y arreglar las cañerías sí. Vivir es vender."

"Al día siguiente de que el Estado ofrezca ayudas a la vivienda o al alquiler, subirá el precio de la vivienda, al día siguiente de que el Estado obligue al empresario a pagar un impuesto adicional sobre el trabajo, este rebajará el salario por el importe del impuesto, al día siguiente de que el precio de la indemnización por despido se incrementa, los empresarios reducen sus contrataciones…"

"El punto fundamental, en resumen, no es que seamos más pobres. Es que nunca fuimos tan ricos. Y como nos creímos más ricos de lo que éramos, todos, empezando por el Estado, y siguiendo por los hogares y las empresas (con la ayuda de las instituciones financieras), ajustamos nuestros gastos a unos ingresos irreales. Y ahora toca ajustarlos (a la baja) a nuestra verdadera riqueza (riqueza=capacidad de generar renta)"

"Por tanto, yo apoyo un incremento del IVA de un 2%, condicionadamente a una reducción lineal de los salarios públicos del 10% (y de las pensiones del 5%), y un compromiso de congelación de la oferta de empleo público en todos los sectores salvo Seguridad y Justicia (estos dos servicios públicos sufrirán una sobrecarga asociada a la crisis)"

"el intervencionismo laboral es un error. Un marco de libre contratación es netamente superior a cualquier alternativa, y precisamente buena parte de mi apoyo al Estado del Bienestar (sanidad y educación privadas y subvencionadas, y programas asistenciales) está relacionada con mi ultra-liberalismo laboral. Meteos en nuestros bolsillos, pero dejad en paz nuestras empresas."

llevan por lo menos al desasosiego. Porque son barbaridades pero, por lo que se ve, la cosa funciona así. Y no es mala idea conocer al enemigo. Sobre todo cuando un gobierno que se dice de izquierdas aplica las medidas que el enemigo propugna.

sábado, 31 de octubre de 2009

Urbanismo sostenible

Un bloque de pisos es más ecológico que el mismo número de viviendas desparramadas en una urbanización de casitas unifamiliares. Interesante serie de Roger Senserrich sobre urbanismo sostenible y trenes de cercanías (I y II).

"Lo que nos lleva al siguiente punto: queremos que los costes reales de cada decisión cuenten. Vivir en medio de ninguna parte en una área de baja densidad es ineficiente: la infraestructura es más cara, dar servicio de policia y bomberos es complicado y los costes de transporte (y la contaminación asociada) son importantes. Una casa grande con su jardincito (mi particular infierno suburbial americano) es una pesadilla en cuanto consumo energético y uso eficiente del espacio - si es factible en algunos sitios es sólo porque viven de subvenciones encubiertas y no pagar las externalidades generadas.

¿Alguien quiere vivir en un chalecito en medio de la nada, con una estación de cercanías cerca? Ningún problema, siempre que esté pagando el coste real de pegarse el gran lujo. Podemos hacer, por ejemplo, que una propiedad pague impuestos no según el valor del edificio construido en un terreno, sino acorde al máximo valor potencial de la parcela. Si uno quiere su casita donde el plan de urbanismo permite un edificio de ocho plantas, pagará los impuestos del edificio de ocho plantas. Un recargo por el coste extra de tener bomberos apagando incendios forestales en tu pequeña arcadia rural, aparte que la policía tenga que pegarse una excursión para proteger tu chalet. La gasolina, por descontado, debe ser cara."


sábado, 22 de agosto de 2009

Impuestos no, salarios sí

Blanco dice "si es necesario elevar determinados tipos impositivos para garantizar políticas sociales o inversiones públicas habrá que hacerlo", o sea, que podrían subir los impuestos a las rentas más altas, y todo el mundo se le lanza a la yugular.

Blanco dice que podrían establecerse "niveles de contención" en los salarios de los funcionarios, es decir, congelarlos, y nadie dice ni mú.

Curioso.

viernes, 14 de agosto de 2009

miércoles, 24 de junio de 2009

El descaro y la resignación

Félix Soria, ayer, en su blog (negritas suyas):
"Haciendo gala de un extraordinario descaro, desde hace varios meses los rectores de los bancos centrales, cuya desidia e imprevisión ha sido escandalosa, insisten en que los trabajadores se aprieten todavía más el cinturón, tal como estos días ha reiterado Jean Claude Trichet (presidente del Banco Central Europeo), que ha emplazado al Gobierno español a abaratar el despido y a reformar (es decir, desregular más y más) el mercado laboral.
El jefe del Ejecutivo español ha rechazado esa posibilidad, pero la ofensiva de Trichet y de sus homónimos, entre los que destaca el del Banco de España, Fernández Ordóñez, seguirá adelante. A medio o largo plazo casi todo es posible.
La tesis que defienden los Trichet y los Fernández Ordóñez equivale a alinearse con los especuladores y contra las personas."
Esta gente es capaz de recibir alegremente dinero de las arcas públicas para seguir viviendo igual de bien, y reclamar muy serios la rebaja de los ingresos -porque de eso se trata, finalmente- de los trabajadores, fingiendo ignorar que es de los impuestos que éstos pagan de donde sale ese dinero. Y que los culpables de la crisis financiera no son los asalariados, sino los mismos bancos y sus alegres estafadores -porque de eso se trata, finalmente.

Si todo esto apareciera en una novela que relatara los abusos de los señores feudales sobre los siervos en los oscuros tiempos de la Edad Media, nos parecería un exceso del escritor. Sí, lo más increíble de todo es que los trabajadores nos quedemos de brazos cruzados y mirando al cielo, resignados, entonando el viejo mantra "el Señor me lo dio, el Señor me lo quitó", mientras el Señor se lo lleva calentito.

lunes, 22 de junio de 2009

Impuestos para todos

Ignacio Escolar, hoy:

"En España los impuestos son progresivos: cuanto más tienes, menos pagas. Y así progresivamente."
Así de claro.


Actualización 10:28

He ido a la página de Juan Francisco Martín Seco para ampliar un poco el asunto de la progresividad de los impuestos en España, y me he encontrado con esto:

Según explica Google, el software malicioso incluye 25 exploits, 3 scripts y 3 troyanos. ¿Qué les parece?

Hombre, ya imagino que el bueno de Martín Seco no ha puesto el código malicioso por sí mismo, de modo que la explicación de Google, según la cual
"In some cases, third parties can add malicious code to legitimate sites, which would cause us to show the warning message."
se me antoja un tanto ociosa; pero me preocupa no poder acceder a la página por culpa de algún tercero".. incluyendo en tal categoría al propio censor.

viernes, 18 de julio de 2008

Balanzas fiscales

Santiago M. Vicente hace esta gráfica interpretación de la gran mentira de las "balanzas fiscales".

No obstante, ésta es, a mi entender, la "segunda falacia". La primera y principal es la de la atribución de renta a los territorios: la renta y, por lo tanto, los impuestos que a ella se ligan, afectan a las personas, y no a las comunidades autónomas.

Y la falacia "primera bis" es la de pretender que, "puesto que pago más, debo recibir más": es exactamente al contrario: pago más porque gano más, luego necesito que me ayuden menos.

(Visto en Las Ideas)


Actualización:

José Antonio Donaire, en su blog "De bat a bat",
da una clase magistral sobre las balanzas. Viene a contar lo mismo, pero mucho más extenso y claro.

martes, 13 de mayo de 2008

La X sagrada

En España, la contribución a financiar a la Iglesia Católica (que no a otras confesiones; pero eso es otro tema... ¿o no?) SE DETRAE de lo que el contribuyente (el que ponga la "x" en la casilla correspondiente, claro está) paga, sin que le cueste un solo euro adicional. Es decir, esa cantidad se resta del total de lo recadudado por la Agencia Tributaria y, por lo tanto, del dinero destinado a todos los demás fines, sean o no "de índole social".

Si, al marcar la casilla de "sostenimiento económico de la Iglesia Católica", cobraran DE MÁS ese 0,7% al creyente contribuyente, ¿seguiría la ICAR recaudando la misma cantidad?

Félix Soria comenta mucho más claramente en su blog esta y otras interesantes consideraciones alrededor de la financiación de la ICAR a través de nuestros impuestos.

jueves, 3 de abril de 2008

Impuestos y multas

¿A santo de qué es cada vez más frecuente toparse con calles en las que la velocidad está limitada a 30 kilómetros por hora?

Vivo donde vivo. Trabajo donde trabajo. Las personas a las que visito habitan donde habitan, y voy a verlas cuando voy. Pago al Ayuntamiento de mi pueblo lo que le pago en concepto de Impuesto de Circulación. Hay los taxis que hay, los taxistas comen y duermen a las horas que comen y duermen, y los autobuses urbanos pasan cuando pasan y llegan cuando les peta. Me someto al Código de Circulación vigente, que prescribe lo que prescribe en materia de velocidad máxima permitida en área urbana.

En una amplia y concurrida avenida con pronunciada pendiente, en la que, yendo hacia arriba, basta con levantar el pie del acelerador para que el coche se quede clavado, el Ayuntamiento limita la velocidad máxima permitida a 30 kilómetros por hora tras haber prohibido el tráfico por una calle paralela mucho menos frecuentada (por vehículos y peatones: linda con un descampado). Acto seguido, ubica un automóvil-radar que observa la calle en sentido ascendente y atrapa a todos aquellos vehículos que suben la cuesta a velocidad superior a esos mágicos 30 kilómetros por hora, así sea a 40 ó 50 (máxima velocidad permitida en áreas urbanas, como es sabido). ¿Obsesión por la seguridad vial? ¿Ecologismo? ¿Intención recaudadora?