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miércoles, 4 de noviembre de 2009

Por fin

Excelente noticia. Oigo en Radio 5, leo en Público y amplío en El País:
"El Tribunal de Estrasburgo o Corte Europea de los Derechos Humanos ha declarado la presencia de los crucifijos en las aulas "una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones" y de "la libertad de religión de los alumnos".
La Corte, por unanimidad de sus siete miembros, condena al gobierno italiano a indemnizar con 5.000 euros, "por daños morales", a la demandante, Soile Lautsi, cuya tenacidad al recurrir sin éxito a todas las instancias judiciales italianas ha recibido finalmente el premio de esta histórica sentencia del alto tribunal europeo. Que aún puede ser recurrida, no obstante.

Las reacciones políticas y religiosas no se han hecho esperar, si bien el Vaticano, que ha tachado de "equivocado y miope querer excluir a la religión de la realidad educativa", ha tardado un poco más en manifestar su opinión. Todos dan vueltas y más vueltas jugando al despiste alrededor del mismo pivote: que Europa no se entiende sin la aportación fundamental del cristianismo. Cuando lo que en realidad establece el Tribunal es la idea, revolucionaria a juzgar por el fervor de las manifestaciones en contra que concita, de que profesar una religión u otra, lo mismo que elegir no profesar ninguna, son actos voluntarios que conciernen exclusivamente a la esfera particular de cada persona. Que esa voluntariedad es un derecho fundamental. Que ninguna confesión está legitimada para imponer su credo ni, por ende, sus símbolos a nadie en los lugares de uso público, no opcional y compartido con quienes no comulgan con ese credo y esos símbolos. Y que todo eso se llama "libertad de religión".

sábado, 8 de agosto de 2009

Denuncie o dimita

En efecto, señora Dolores de Cospedal: si algún juez está escuchando las conversaciones telefónicas de Federico Trillo, Francisco Camps y usted misma, lo más probable es que tenga algún motivo justificado. Y, por si no fuera así, debería usted acudir al juzgado de guardia más próximo y denunciar esas supuestas escuchas ilegales. Si no va a hacerlo, lo mejor sería que se preguntase si le convendría más desdecirse, callarse o hacer un discreto mutis por el foro.

Y no es el partido en el gobierno quien debe probar su inocencia, señor Cristóbal Montoro (el de la suave y aterciopelada voz): a ver si aprendemos de una buena vez que, en cualquier ordenamiento jurídico digno de respeto, (por ejemplo, el español), la carga de la prueba recae siempre en la parte acusadora.

Vayan, vayan a denunciar sus sospechas ante la instancia judicial o policial pertinente, exijan la apertura de diligencias y presenten sus pruebas. Será un animado proceso, sin duda.

lunes, 3 de agosto de 2009

La elegancia social del regalo

Francisco Camps subió sus dos "escalonets"... y se encontró con su amigo el juez. Hala, limpio de polvo y paja merced al dictamen de un tribunal que nadie ha recusado.

Así que, sin miedo, practiquen la elegancia social del regalo, que no pasa nada... siempre que tengan un amigo juez y, oh suerte, sea él quien les juzgue.

Ya saben, ante la Justicia todos somos iguales, pero unos son más iguales que otros.

viernes, 12 de junio de 2009

Otro palo a los tres avisos

Sí, llevo más de un mes sin anotar ni "guardar" nada.

Desde que murió Javier Ortiz estoy como encogido. Mi recorrido diario por Internet empezaba siempre por su página. Y ahora, pese a que continúo conectando el ordenador todas las mañanas y visito los mismos sitios que antes, noto que mi (siempre relativo) entusiasmo por esto de dar y recibir información en la red ha disminuido bastante. Supongo que será algo coyuntural, que habré de pasar "el duelo" y después volveré a lo que este blog siempre fue, una errática recopilación de curiosidades, manifiestos, reflexiones y citas, sin plazo fijo ni disciplina.

Y mira que han pasado cosas en un mes y pico (gracias, Félix)

Bueno, voy a dejar "guardada" aquí una pequeña alegría que acabo de llevarme: el Conseil Constitutionnel francés acaba de dictaminar que sólo un juez estará facultado para "restringir o impedir el acceso a Internet a los abonados". Aunque no se pronuncia expresamente acerca de la legalidad del control de los contenidos que los internautas se descargan, sí que aboga por la protección permanente de la libertad de expresión y comunicación:
"Esta libertad implica hoy día, habida cuenta del desarrollo generalizado de Internet y de su importancia para la participación en la vida democrática y la expresión de ideas y opiniones, la libertad del público "on line" para acceder a estos servicios de comunicación."
Menos es nada.

jueves, 9 de abril de 2009

No a los Tres Avisos

Última hora:

La Asamblea francesa acaba de desautorizar al Gobierno de Sarkozy para poner en marcha la Ley de los Tres Avisos. que facultaría a las operadoras de acceso a Internet para cortar la conexión del internauta que fuera detectado descargando contenidos protegidos por derechos de autor sin pagar por ello (me niego a utilizar los calificativos descargas ilegales o piratería).

A falta de saber cuáles serán los próximos pasos del Parlamento galo y cómo motivan el rechazo, me parece un paso en la buena dirección: que sea siempre la autoridad judicial la única facultada para ordenar la intervención de las comunicaciones, incluida la conexión a Internet.


Actualización 14:45

Al parecer, la razón por la que algunos parlamentarios de la mayoría gubernamental han votado en contra de la Ley está en su rechazo a que el internauta cuya conexión haya sido interrumpida temporalmente siga pagando la cuota correspondiente. En cuanto este precepto sea eliminado del texto de la ley, votarán a favor. Mi gozo, en un pozo.

miércoles, 25 de febrero de 2009

El mundo al revés

Verdaderamente, es desolador ver cómo el PP está consiguiendo hacer rebotar el proceso judicial que intenta esclarecer la corrupción que, presuntamente, prospera en su seno, presentándose como las víctimas de una conspiración político-judicial cuando, seguramente, harían mejor lavándose las vergüenzas y poniendo orden en su propia casa.

JavierM, en su blog, transmite cabalmente la amargura que produce todo este disparate del mundo al revés.
"Esta última semana es toda una lección de futuro de porqué los grandes partidos políticos se afanan en mantener grupos de comunicación a sus servicio, dándoles licencias como regalías: porque son capaces de darle la vuelta a la tortilla y hacer parecer al delincuente como virgen ofendida.
(...)
Esta semana hemos perdido. Reconozcámoslo. Nos han ganado los corruptos, los delincuentes, los traficantes de maletines, los comisionistas…"
Bueno, la semana que viene ya habrán pasado las elecciones en curso, y entonces...


(Visto en Las Ideas)

jueves, 19 de febrero de 2009

"Justicia: la máxima"

Por una parte, la Constitución Española de 1978, en su artículo 25 (si no recuerdo mal), dictamina que la reeducación y la reinserción social de los penados son la finalidad a la que deben orientarse las penas de prisión.

Por otra, todo el entramado judicial (abogados, jueces, leyes, códigos y rituales) está fundamentado en la necesidad de evitar que sean las víctimas y sus allegados quienes determinen el trato que debe darse a los criminales.

Entonces, ¿a santo de qué los padres de la pobre Marta del Castillo (dignos, por descontado, de todo nuestro apoyo, cariño y compasión) tienen ya cita con el Presidente del Gobierno y con el del Partido Popular para solicitar de ellos las medidas oportunas que conduzcan a que las penas por delitos como el presuntamente perpetrado contra su hija sean endurecidas y, virtualmente, a instaurar la pena de cadena perpetua?

¿A santo de qué todas las cadenas de radio y televisión siguen al minuto todo lo relacionado con esa intención de los padres?

Resulta cuanto menos chocante que prácticamente nadie, en los medios de comunicación más masivos, haga notar la diferencia sustancial entre justicia y venganza. Ni siquiera cuando alguna víctima o familiar dice aquello de "yo sólo pido que se haga justicia: la máxima".


Actualización a 20 de febrero:

Permítanme que me pavonee un poco. Vean lo que mi siempre admirado Javier Ortiz escribe hoy en Público y en su blog ¡un día después de que yo escribiera prácticamente lo mismo sobre el mismo tema! Déjenme que, por una vez, me sienta orgulloso de haber llegado antes a las mismas conclusiones que uno de mis columnistas de referencia.

Hala, ya está, ya se me ha pasado.

viernes, 17 de octubre de 2008

Que no se vayan de rositas

José Saramago, hoy, en Público:

“¿Y ahora? ¿Se van a acabar por fin los paraísos fiscales y las cuentas numeradas? ¿Será implacablemente investigado el origen de gigantescos depósitos bancarios, de ingenierías financieras claramente delictivas, de inversiones opacas que, en muchos casos, no son nada más que masivos lavados de dinero negro, de dinero del narcotráfico? Y ya que hablamos de delitos: ¿tendrán los ciudadanos comunes la satisfacción de ver juzgar y condenar a los responsables directos del terremoto que está sacudiendo nuestras casas, la vida de nuestras familias, o nuestro trabajo? ¿Quién resuelve el problema de los desempleados (no los he contado, pero no dudo de que ya son millones) víctimas del crash y qué desempleados seguirán, durante meses o años, malviviendo de míseros subsidios del Estado mientras los grandes ejecutivos y administradores de empresas deliberadamente conducidas a la quiebra gozan de millones y millones de dólares cubiertos por contratos blindados que las autoridades fiscales, pagadas con el dinero de los contribuyentes, fingen ignorar?”

Una vez más, lo que muchos pensamos puesto negro sobre blanco por quien, además de lucidez, muestra de continuo un envidiable dominio de la palabra.

No se salten los comentarios. Algunos son también memorables.

Todo el artículo, en Dominio Público.

sábado, 9 de agosto de 2008

Periodismo y justicia

Luego, quizás, escribiré algo acerca de la opinión que me merecen situaciones como la descrita aquí. De momento, lo guardo.

Mención especial al comentario que hace Raúl Montoro a las 12:41, porque ahí está el meollo de la cuestión. Jaleada, cuando no provocada por algunos medios deseosos de aumentar la audiencia a cualquier precio,
la inversión de la norma jurídica "in dubio, pro reo" hace que las buenas gentes vean con toda naturalidad que un inocente sea considerado culpable, porque eso ocurre en muy pocas ocasiones. La estadística elevada al rango de Ley.